lunes, 10 de octubre de 2016

LA RADIO, MÁS QUE OÍR, UN SENTIR COMÚN.


El oído, tal vez el sentido más pequeño y confundido de  los cinco… ¿Qué sabemos del oído además de  su función principal, la de oír?
Nuestro sentido del oído se divide en tres partes; el oído externo, el cual sí podemos observar a simple vista; el oído medio, que transforma las ondas sonoras en vibraciones y las conduce hasta el oído interno, el cual se encarga de transformar las vibraciones en impulsos nerviosos y los envía al cerebro quien los interpreta e identifica de donde provienen.
De los tres, su función principal es la de oír, pero es gracias a estos que no solo se puede captar, sino también procesar un amplia cantidad de sonidos en una mismo intervalo de tiempo. Añadiendo a ello la capacidad de mantener la homeostasis de nuestro cuerpo y también la de hacer sonar y producir. De ofrecernos una imagen mental de la fuente de sonido, de hacernos sentir emociones frente a ellos hasta llegar a hacer vibrar el alma.
Nuestros oídos comparados con los otros sentidos, tienen un alto grado de sensibilidad, ya que no solo recibe y traduce sonidos, sino que los convierte en sentimientos, y el oído no solo escucha, también ve, porque gracias al oído es que vemos a través de nuestro ojo interior, el de la imaginación, ese que no se limita a la realidad, ese que se abre puertas y hace lo que mejor le parezca. Es así que decimos que el oído vibra, siente e imagina. El oído, es el sentido de la intimidad porque gracias a su complicidad con la imaginación, nos permite crear, viajar y trasladarnos a donde nosotros mismos queramos.
Entonces, podemos decir que hacer radio es en definitiva, seducir al oyente, ¿por qué?, porque la radio se ha convertido en un medio de comunicación íntimo, porque hablar por radio es emocionar, es crear un vínculo íntimo con el oyente, porque le hablamos al oído, porque lo conmovemos y hacemos sentir cosas de mil formar, desde una noticia, la música y los efectos de sonido hasta las imágenes auditivas que creamos en ellos y ellas.
El secreto está no solo saber la técnica, en tener buena voz o en poder monitorear u operar bien los controles, el secreto está en crear una conexión, un vínculo entre la radio y los oyentes para hacerlos partícipes porque la radio afecta a la gente de una forma muy íntima, de tú a tú, y
ofrece todo un mundo de comunicación silenciosa entre el escritor-locutor
y el oyente.
El oído, la palabra y el lenguaje:
En algún momento se han puesto a pensar, qué sucedería si no escucháramos, pues si no escucháramos no hablaríamos y si primero escucháramos podríamos hablar mucho mejor. La respuesta es ambigua pues se presta para dar paso a dos explicaciones
-          Aprendemos a hablar escuchando; desde pequeños nos relacionamos con seres humanos que practican y se comunican a través del lenguaje (nuestro código en común), ese sistema de signos articulados, los cuales con el tiempo hemos ido codificando para así desarrollarnos a diferencia de otros mamíferos. Damos cuenta con la voz lo que recibimos mediante el sentido auditivo. El oído es el pedagogo de la palabra, dice López Vigil.
-          La fórmula invertida; estamos acostumbrados, porque así nos enseñan, a compartir mensajes con la idea de la clásica fórmula; emisor-mensaje-receptor, la cual nos confunde pues en radio emite mensajes la persona encargada de la locución, también lo es la audiencia que participa de esta (audiencia activa), en el momento de la participación es cuando intercambian los roles de emisor a receptor y   una cosa es hablar y otra es comunicar, se necesita un código en común entre emisor y receptor, porque si nuestros oyentes no nos comprenden no estamos logrando nada, no hay repercusión.
¿Por qué se nos es complicado escuchar al otro? En ocasiones creemos que solo nosotros tenemos la razón, y el derecho de hablar, que nadie puede decir algo en contra, en radio como en la vida diaria, esto nos juega en contra, porque no somos unos loros parlanchines que solo repiten códigos. Entonces ¿dónde comienza la comunicación? La verdadera comunicación no comienza hablando sino escuchando. La principal condición del buen comunicador es saber escuchar.
El ruido, el principal enemigo de la comunicación, porque nos impide llegar al otro, y no nos referimos a este no solo como una interferencia o como un desajuste técnico, porque si yo empleo términos que el otro no entiende también estoy haciendo ruido. Parecido sucede con el tema de cultura, porque no todos vivimos lo que otros viven, no todos sentimos como otro sienten, ni mucho menos interpretamos del mismo modo.
La comunicación es más que una simple trasmisión de mensaje, hablemos del sentido y del significado: Cada receptor interpreta los mensajes a su manera, pues cada quien le dará un sentido subjetivo, que en ocasiones no coincide con lo que el emisor trató de decir. Cada persona ve y recibe mensajes desde ángulos diferentes, y como tenemos diversas perspectivas del mundo los interpretamos a nuestra manera y los transmitimos de la misma forma.
Ahora, si hablamos de significado es ver el mensaje ya no desde quién lo recibe, sino desde quien lo envía. El significado es entonces lo que el emisor intentó decirnos, siendo más claros el mensaje que debió llegar sin ruidos.
Las personas según su perspectiva pueden tergiversar el mensaje, debemos evitar los ruidos, ser claros, explícitos, porque es el sujeto el que le da sentido al mensaje y es con eso que se quedan. El trabajo de un radialista está en ser neutrales pero humanos, y sobre todo de pensar en los oyentes. La principal condición de un buen comunicador es saber escuchar. Es cuestión de ponernos en los zapatos del otro, saber qué es lo que ellos y ellas quieren oír, mirar a través de sus ojos.
Entonces, ¿cuál es el lenguaje propio de la radio?, en la radio solo existen imágenes auditivas (sonido). Una mezcla entre la razón, la naturaleza y el corazón, se les dice voces, y las tres son igual de importantes junto con la música. Porque lo que se diga se debe decir con emoción, concreto y preciso, de la mano con la imaginación que juega un rol importante en los efectos de sonidos y de los sentimiento representados por la buena música.
En radio también existen silencios, y estos silencios pueden ser marcados o no, los llamados baches son los silencios inesperados, aquellos que construyen ruidos y que pueden ser peligrosos para la comunicación. También están las pausas, las cuales sí son silencios intencionales, los que sí son permitidos y adornan la programación.
En radio se le habla directo a la imaginación del receptor, por eso es necesario adaptar y crear efectos, hablar claro y establecer una buena relación con el entorno y tener claro que las palabras que utilicemos deben ser sencillas, hablar para la gente y como la gente que conforma nuestra audiencia. Y de esta manera ayudarlos a desarrollo participativo, orientarlos hacia su empoderamiento.
¿Las radios comunitarias, educan? No, estas radios no se encargan de educar, se encargan de darle valor a la palabra, y no solo a la palabra del locutor, a la palabra del pueblo, de los pobladores. Porque esa sería la responsabilidad social de estas emisoras, hacerlos partícipes, promover su empoderamiento, escuchándolos, dialogando con ellos y ellas, creando comunicación. Hacerlos darse cuenta que todos somos iguales pero a la vez diferentes.
Las radios comunitarias no son centralistas, son espejos, porque crean reflejos, reflejos de lo que somos y que por lo que somos valemos tan igual que los demás. Porque al igual todas estas emisoras nuestro fin común es mejorar el mundo en el que vivimos.
Porque se lucha por una licencia, para que por medio de nuestra profesión y vocación sin fines netamente lucrativos más que con fines de sostenibilidad podamos promover la participación de los ciudadanos y defender sus intereses. Porque estamos al servicio de la comunidad y luchamos por sus objetivos sociales, trabajamos todos para todos, fortaleciendo, para que la gente sienta y asuma su compromiso. La radio como mediadora para defender los derechos y el protagonismo de la ciudadanía en sus planes de desarrollo. Porque cuanto más democrática es una radio comunitaria más estará contribuyendo a ampliar el ejercicio de los derechos y deberes de la ciudadanía.

                                            

1 comentario:

  1. Nataly,
    Tu itinerario es muy conveniente y lo noto ordenado.
    Tus vinculaciones y material de asistencia son válidos.

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